28 de marzo de 2019

¿Regalos a los chongos?

El dolor de las cervicales es parte de mí, pero la contracción de los gemelos y de los isquios todavía puedo remediarla. Necesito elongar. Voy a buscar el mat que las chicas me regalaron para mi cumpleaños. Abro el placard y me doy cuenta de que Zunilda corrió las cosas para barrer. Sobre la colchoneta está la bolsa de papel madera donde guardo los regalos que me sobraron de los diferentes viajes, los que todavía no di. Sobresale el cuaderno que traje de Nueva York para #chongo. Le había comprado una pavada en esas casas donde todo lleva escrito I  NY. También está en la bolsa, más abajo. Pero me pareció que no era suficiente. Jugábamos a decirnos novios hasta que se fuera al otro lado del mundo y no nos viéramos nunca más. Así que cuando terminé la visita al MOMA, di varias vueltas por la tienda de regalos. Elegí una agendita de Warhol con la leyenda “The world fascinates me”. Me pareció adecuada: se iba a hacer el viaje de su vida y supuse que en algún momento iba a necesitar anotar algo. Supuse que el tamaño era práctico. Supuse que era un buen recuerdo de mí. Supuse que había exagerado al decirme que tenía muchos problemitas. También supuse que no había mentido cuando nos prometimos una despedida.
Las chicas reclaman sorteo, pero acabo de tomar varias decisiones:
  • No comprar regalos a chongos.
  • Si los compramos, hacerlo en efectivo. La tarjeta de crédito, en un país con inflación, solo va a hacer que nos enojemos más.
  • Me la voy a llevar a Europa.
  • La voy a escribir toda.
  • Me voy a comer el mundo. 

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