5 de abril de 2019

Sin título


El espejo con marco de madera
nos devuelve
una imagen que no reconocemos:
los ojos como vidrios estallados,
las bocas sin muecas
inertes,
las mejillas pesadas
por los años de una despedida lenta.
Y ahora,
¿qué hacemos con los platos de porcelana
colgados de las paredes,
los angelitos,
la virgen del clima?
A la mala energía
la cortamos con limón
y si hubo amor
lo sabremos.
Dividiremos los adornos como parcelas
y la culpa se irá
en las cajas que llevemos a los hogares.

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