27 de febrero de 2019

Sin título

 Quisiera que me mires.

Ahora.

Que me espíes, 

como puedas.

Estoy jugando, ¿ves?

Recuperé el peso 

y bajé las pulsaciones.

Mis veranos siempre

son un puente.

Como hija única 

aprendí a divertirme sola

aunque sé tener muchos amigos.

Me sigue gustando colgarme de los árboles

o de postes

o de escaleras.

Los cuerpos necesitan ser desafiados.

A veces 

boca abajo

se nos cae una idea. 

Juego en el pasto 

en la playa

en la selva.

Si hay lápiz y papel.

No sé jugar al ajedrez.

Los sentimientos son mi límite. 

Juego cuando puedo 

relajarme de mí,

cuando sé que el otro 

no me necesita.

Juego cuando me saco la capa 

y también 

cuando me saco la ropa. 

Estoy jugando, ¿ves?

Cuando te dije que sí a todo estaba jugando.

La única parada de manos fue para la vertical. 

Escribir también es jugar: 

como cuando tengo la carta en la mano

a punto de tirar

y lo mejor

es que me sirva a mí

pero a veces

la entrego.

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