Quisiera que me mires.
Ahora.
Que me espíes,
como puedas.
Estoy jugando, ¿ves?
Recuperé el peso
y bajé las pulsaciones.
Mis veranos siempre
son un puente.
Como hija única
aprendí a divertirme sola
aunque sé tener muchos amigos.
Me sigue gustando colgarme de los árboles
o de postes
o de escaleras.
Los cuerpos necesitan ser desafiados.
A veces
boca abajo
se nos cae una idea.
Juego en el pasto
en la playa
en la selva.
Si hay lápiz y papel.
No sé jugar al ajedrez.
Los sentimientos son mi límite.
Juego cuando puedo
relajarme de mí,
cuando sé que el otro
no me necesita.
Juego cuando me saco la capa
y también
cuando me saco la ropa.
Estoy jugando, ¿ves?
Cuando te dije que sí a todo estaba jugando.
La única parada de manos fue para la vertical.
Escribir también es jugar:
como cuando tengo la carta en la mano
a punto de tirar
y lo mejor
es que me sirva a mí
pero a veces
la entrego.
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