2 de febrero de 2019

Googleá, Kevin, y no vayas a ver a Martín Bossi


No soy de las personas que hacen cola para agarrar el vasito de jugo de promoción en el súper ni de las que espera que le regalen el sachet de Head & Shoulders en la playa, hasta que vino una amiga y me dijo que tenía entradas gratis para el teatro. 

¿Qué hacés el viernes? Nada, qué se yo. Tengo entradas para el teatro. ¿Para ver qué? A Martín Bossi. Ah, ni idea qué hace. O sea, sí, sé que imita, pero nada más. No tengo opinión formada sobre el chabón creo. Yo tampoco. Yo tampoco, vamos. Y bueno, vamos. Comemos una pizza y tomamos birrita. Dale, genial. 

Llegamos, nos sentamos en unos asientos que no nos corresponden y nos corremos dos veces. Escuchamos que la de atrás dice: “¿Es joda?” Esperamos. No sabemos bien qué. Ahora vas a ver lo que es una joda.

Y empieza el show con escenas de minuto y medio como mucho, en las que Bossi imita a distintos artistas. La chica que canta la rompe. Los cambios de vestuario están muy bien. La gente aplaude pero cuando miro para el costado veo que mis dos amigas están con la misma cara que seguro tengo yo también. Esa que dice: “Si esto es así durante una hora y media, me mato”. Lo bueno es que confirmo que están del mismo lado de la vida.

Termina de cantar y arranca con una especie de misa evangélica comandada por un pastor brasileño que hace chistes trillados sobre el uso del celular. Dice que por favor lo apaguemos, que el mundo sigue sin nosotros, etcétera, etcétera, y pide que levanten las manos todos los que se quieran sacar una selfie con él -sí, juro que había un montón-. Tienen un minuto para hacerlo, antes de guardar el teléfono de nuevo. Una cordobesa que cumple años llega tarde, pero igual logra su foto.

Después descubre que el marketing sirve para vendernos cosas que no necesitamos y da una clase de educación sexual. ¿Pueden creer que existen los preservativos femeninos? Sí, Martín, según Wikipedia datan de hace casi 30 años, pero dale, seguí con el show. Y empieza a hablar sobre cómo conquistaba mujeres en su adolescencia. Le pregunta a un pibe del público qué edad tiene. 25. El chico se llama Kevin y se transformará en el fetiche de la noche. Con Palito no se coge, Kevin, anotá. Acordate, Kevin. Googleá, Kevin.


Y, entonces, nos explica a todos los kevin que no entendemos nada –ni por qué estamos ahí- que las mujeres quieren una previa larga. Que a las minas hay que ponerle flores, la canción de Phil Collins, llevarlas a cenar, hacerles regalitos. Y que los tipos están ahí esperando con la pija parada –y grande, siempre grande- para ponerla, porque son básicos y eso es lo único que les importa, y que nunca saben cuándo entrarle para que la mujer no se sienta avasallada. No se quieren apurar. Y la esperan así, con la pija parada.

Cuando se supone que nada puede ser peor, arranca un robo de 41 minutos con un falso casamiento protagonizado por personas del público. ¿Es obvio quién sube a hacer de novio no? Sí, Kevin. Cuando termina, cuenta que le dicen por cucaracha que pasaron 41 minutos.

Pienso en todas las cosas que podría haber hecho durante esos 41 minutos. ¿Qué hacés vos en 41 minutos?

Después imita a Tato Bores y le chorea a Macri todas esas frases sin remate con las que el presidente intentó explicar la crisis: que las tormentas, las nubes - le faltó Turquía-.

Y vuelve a cantar, ahora vestido de Rodrigo.

¿Nos vamos? No, esperá. Ya tiene que terminar.

Pero no, sigue. Pide que el público se pare. Aprovechamos y huimos.

Mientras una fuma, escuchamos que ahora suena cumbia. Pienso en Michetti cantando Gilda en el balcón de la Rosada, en Massa anunciando una lista de Spotify para manejar, con Pablito Lescano y Arjona. Pienso en que no quiero ser la que se queda con el jugo ni con el shampoo ni con un show de Bossi.

Seguro vos tampoco querés. Googleá, Kevin. Sí, ya sé que estás sin luz porque bueno, antes valía menos que un café y ahora te la aumentaron un dos mil por ciento pero se sigue cortando, porque bueno, todos estamos haciendo un esfuerzo. Pero la próxima googleá, Kevin, y fíjate qué carajo vas a ver, porque te podés encontrar con un show de mierda como este.




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