Sacate la
ropa.
¡No!, no
se puede hacer con calzas.
La pasión
necesita piel dispuesta a marcarse.
Sacate la
ropa que
en el aire
el cuerpo
se aliviana.
Sacate la
ropa
y soltate
el pelo.
Dejá el
rodete para la escuela de monjas.
Agarrá el
caño con las manos
y
distribuí la fuerza en los diez dedos.
Abandoná
la seguridad de los pies en el suelo
y cuando
sientas que no vas a poder
recordá
que la
cabeza es la parte del cuerpo que más nos pesa.

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