Un día, el algomásqueunchongoperomenosque unnovio de una
amiga se enteró que nosotras lo habíamos bautizado “Mc Pi” y –calculo que con
más certezas que dudas- le preguntó a qué se debía. Ella le tuvo que explicar
que la primera vez que estuvo con él quedó tan sorprendida de lo grande que la
tenía que lo contó en el grupo y alguna de nosotras le puso ese apodo.
Fue “Mc Pi” hasta que, finalmente, decidieron adoptar el título
de novios. Inmediatamente, el pibe accedió al derecho de ser llamado por su
nombre y pasó a ser Alejandro.
Eso se debió a que la mayoría de los chongos no tiene nombre,
sino apodos. Puede que alguno que nos guste más mantenga su identidad, aunque no
siempre.
Y es que este mecanismo tiene varias aplicaciones prácticas. Por
un lado, facilita su identificación. En un grupo de amigas numeroso, esto es de
gran ayuda. Además, vale para toda la gama de chongos: los actuales, los ex que
quedaron en el pasado y bien muertos están, los que pasaron a formar parte del
ejército de reserva, los futuros y esos que siempre estuvieron a punto de
convertirse en, pero no.
Pero también nos permite despersonalizarlos, cosificarlos,
reducirlos a objetos (sexuales) y restarles importancia. Quizá porque así lo
querramos o porque ellos, con su actitud, nos obligan a hacerlo para evitar
enamorarnos. Por eso creo que en muchos casos puede ser un mecanismo de defensa,
de protección.
El apodo sería como la diferencia específica en una definición. Tiene
que ver con alguna característica que permita identificarlos indefectiblemente. Así,
el año de nacimiento, el nombre del boliche en el que los conocimos, el lugar
donde trabaja, la localidad en la que vive, la banda en la que toca o la comida
inmunda que alguna vez nos preparó puede servir para motivar el apodo. En mis grupos, tenemos a 1991,
a milanesa de nervio, esteto, el infiel, dientes, Luján,
el barman, y un largo etcétera*.
Incluso, un mismo chongo puede tener diferentes apodos en grupos distintos,
y un mismo apodo puede funcionar para chongos de dos amigas (“el
hippie” por ejemplo).
No importa mucho cuál sea el apodo que surja -porque generalmente sale de manera natural-. Lo importante es que funcione. Por eso, despersonalicemos a los chongos!!
*Me ahorro algunos apodos que pueden ser identificados sin lugar
a dudas por sus poseedores.
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| Post dedicado a las que siempre me dan material. |

Es la pura verdad;)
ResponderEliminares genial..........
ResponderEliminares genial...........sutil y con enorme toque de humor !!
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