21 de abril de 2014

Dejen de rompernos los huevos, por favor

ESPECIAL DE PASCUAS

En Pascuas siempre surge algún chiste fácil sobre romper los huevos y esta no fue la excepción. Además, en uno de mis grupos de WhatsApp, surgieron otros como: “Che, algunos se deben sentir raros con tanto huevo” o una foto de una papa con forma de testículos, con moño, lista para regalar a algunos hombres que los necesitan con urgencia.

No es para nada una casualidad tanto chiste huevístico, teniendo en cuenta que últimamente abundan los sin-hue. El colmo de los últimos días lo vivió una amiga cuando tuvo que decirle a uno: “O garchamos como dos personas normales o te borro y no te hablo nunca más”.

Justamente, por recomendación de una víctima de un sin-hue, hoy vi Think like a man, una comedia romántica del montón, que trata sobre un grupo de seis pelotudos, algunos de los cuales quieren conquistar mujeres que están buscando tipos inteligentes. Básicamente, la historia de nuestras vidas. Lo peor es que las minas se dejan llevar por un libro –Piensa como hombre, actúa como mujer- escrito por un hombre y abandonan la espontaneidad y el criterio femenino para tratar de acomodarse a los tipos con los que se cruzan.

Charlando con amigas, nos dimos cuenta de que algo cambió. Más que acomodarnos, a veces pareciera que nos transformamos en tipos. Me pregunto desde cuándo hay un enorme grupo de mujeres dispuestas a coger y un montón de flacos que quieran amigas. ¿Qué pasó? No digo que ya no busquemos amor. De hecho, la mayoría es lo que hacemos. Pero en algún momento pensamos que el garche no estaba tan difícil de conseguir...y mírennos.

Mírenla a mi amiga dándole a un “amigo” de su ex la última oportunidad, después de verse varias veces, desnudarse, de que él le dijera que todas las minas deberían ser como ella y que no pasara nada. Ya está, flaco, no vas a ser mejor amigo por sólo tocarle una teta!! Andá a buscar el huevito que dejaste en casa y terminá lo que empezaste.

Miremos a otra de mis amigas, harta de escuchar: “Te debo una cena ehh. Uno de estos días, te venís a casa y te cocino” o “Nos debemos un cine eh”, cuando ella está hasta las manos con su amigo pero teme que para él sea un pibe más.

Miremos otra, cuyo cliente le pregunta la clave fiscal a las 11 de la noche de un sábado y –otro más- le promete una cena en su casa –no sabemos cuándo, ya que vive con la novia-.

Estamos hartas de ser “las genias”, “las mejores”. Estamos hartas de ser las amigas que les festejamos los chistes.

Todo bien con el feminismo, pero queremos un hombre con hue, un modelo tradicional, de esos que avanzaban, que te cortejaban. No queremos a los fantasmas escritores que desde un telefonito te endulzan los ojos con frases de manual y con propuestas que nunca se concretan.

Claro que acá me estoy refiriendo sólo a los sin-hue. Cuando aparece un “lanzado”, siempre es el que no nos gusta. Después, como en la peli, nos cruzamos con otros estereotipos como el nene de mamá (este es uno de los peores), el soñador, el fracasado, el pseudo intelectual marxista o, su contrario, el apolítico y –el que predomina- el idiota.


Así que en estas Pascuas queremos pedirles un favor: si no avanzan, dejen de rompernos los huevos. ¡Gracias!

No hay comentarios:

Publicar un comentario