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Buenos Aires, escenario de escenarios; vidriera de una diversa oferta cultural y cuna de la más amplia variedad de artistas que nacen en las calles, en las esquinas, en las plazas o en pequeños teatros o clubes de música donde pueden mostrar su obra, su pasión, su trabajo. Los teatros iluminados sobre la avenida Corrientes, los espectáculos de tango, los festivales y los museos, además de ser espacios que ofrecen entretenimiento, conforman, sobre todo, una verdadera identidad cultural que hacen a la ciudad de Buenos Aires un ámbito fundamental para el desarrollo del arte local y atractivo para miles de turistas.Pero con el antecedente de la tragedia de Cromañón y el derrumbe de un entrepiso en el boliche Beara como desencadenante, se actualizó una protesta por parte de algunos músicos y dueños de clubes de música que cuestionó, en cierta medida, la política cultural del gobierno de Mauricio Macri : el reclamo por la reglamentación de la ley 3.022, de Régimen de Concertación de la Actividad Musical, que fue sancionada el 19 de marzo del año pasado para “proteger, propiciar y fomentar la actividad musical en vivo en todos sus géneros”, pero que aún no se aplica en territorio porteño.
La norma, que espera ser reglamentada próximamente, otorga créditos, subsidios y exenciones impositivas a establecimientos de música de hasta 300 personas de capacidad, y a intérpretes independientes “que no se hallen vinculados con empresas discográficas de origen internacional o nacionales que tengan capacidad para distribuir y promocionar producciones musicales a nivel masivo”.
El 22 de septiembre pasado, mientras el pianista Diego Schissi daba un concierto en Café Vinilo, un grupo de inspectores y policías clausuró el local – ya reabierto- e impulsó a los músicos a salir a las calles a reclamar por más espacios para tocar. Al respecto, la cantante folklórica Teresa Parodi denunció: “Una patota sacó los músicos del escenario diciendo que la música en vivo estaba prohibida. Fue una cosa aberrante e inaceptable, y mucho más con lo vivido en este país. Este tipo de prácticas tiene que ver con políticas de una Argentina que fue muy dolorosa”- en referencia a los planes de gobierno de la última dictadura militar.
Y es que el cierre de Vinilo fue una más de las clausuras de bares y espacios chicos que se vienen dando desde la tragedia de Cromañón, y que después de la muerte de dos jóvenes en Beara se multiplicaron, como una respuesta automática ante un hecho que podría haberse previsto. Al respecto, la cantante de tango Lidia Borda sostuvo: “No se trató de una medida de protección, sino de susto por lo que les había pasado. En lugar de trabajar en relación a la seguridad, cuando sucede un accidente, para cubrirse, sencillamente cierran los espacios. No hay una política cultural y no piensan cómo deberían manejarse los locales”.
El presidente de la Cámara de Espacios de Música en Vivo (Camuvi), Hernán Greco, aseguró que en lo que va de la gestión Macri se cerraron más de 20 locales, y esto es un problema que afecta directamente al trabajo de los músicos, principalmente el de los más jóvenes y de menor trayectoria, que no pueden acceder a salas de teatro por el costo de los alquileres y que dependen de espacios más chicos para el desarrollo de su actividad. Sobre todo en una época en la que la descarga de los discos por Internet, en detrimento de su compra en las disquerías, convierten a los shows en vivo en el principal medio de subsistencia de los músicos.
Por eso la unión de músicos de distintos géneros con sectores empresarios, por eso las protestas frente a la Jefatura de Gobierno con el lema “‘No’ al silencio, ‘sí’ a la música en vivo”, y por eso la indignación por la tardanza de la reglamentación de la ley. “Hasta el momento, muchos lugares funcionan con permisos temporales. Esta ley, a través de los subsidios, ayudaría a que muchos locales cumplan con los requisitos necesarios para obtener la habilitación y evitar tragedias como las que pasaron”, afirma Parodi.

El proyecto fue impulsado por los legisladores con mandato cumplido Inés Urdapilleta -del PJ y actual directora del Ente Autárquico del Teatro Colón- y Facundo Di Filippo -Coalición Cívica. La norma prevé destinar 3 millones de pesos para subsidios que, según explicó el coordinador del Programa Cultural en Barrios, Guillermo González Heredia, se distribuirán un 70 por ciento para los clubes y un 30 por ciento para los músicos, pero aún no se sabe con exactitud cuántos espacios y artistas serán beneficiados ya que todavía no existe un registro de locales para tocar en vivo, una situación que, como afirma Greco, la ley prevé modificar.
Al ser una norma que se relaciona directamente con el derecho a la expresión y al trabajo de los músicos, algunos artistas sienten cercenadas sus posibilidades de mostrar su obra y hablan de “políticas de prohibición”. Parodi, con una lluvia de críticas al Jefe de Gobierno, sostiene: “Los espacios que cierran son absolutamente necesarios para la cultura de nuestro pueblo. Pero Macri no conoce la palabra “pueblo” y confunde cultura con entretenimiento; no tiene la menor preocupación por la maravillosa tarea que están haciendo los artistas jóvenes en todos los espacios del arte”. Y en el mismo sentido, Borda habló de un desinterés por parte del gobierno de la ciudad. “Es una política en detrimento de la cultura. A mí me da la sensación de que este gobierno tiene el capricho de impedir la manifestación pública. Y la gente necesita salir a la calle y encontrarse. La cultura se hace cuando la gente se junta. De lo contrario, es imposible el proceso cultural”.
Frente a las críticas, desde el Gobierno, el coordinador del Programa Cultural en Barrios, Guillermo González Heredia, celebró la gestion del ministro de Cultura, Hernán Lombardi, dijo que es la mejor de los últimos 20 años y enumeró algunos de sus avances. “Hemos reabierto el Colon, va a reabrir el Mamba próximamente, incorporamos la milla de museos para el turismo cultural de la ciudad y hemos creado el Polo circo”, afirmó.
También el cantante de tango y presidente de la Asociación Argentina de Intérpretes (A.A.D.I.), Leopoldo Federico, se solidarizó con los artistas y dijo que la “defensa de la gente joven que no tiene dónde mostrarse va a ser su preocupación hasta que termine su carrera”. Y explicó el porqué. “Es una pena que perdamos talentos que los estoy viviendo a diario. A mí, como presidente de la A.A.D.I., me acercan cualquier cantidad de material para que lo escuche y le de una opinión. Y el 80 por ciento de lo que me dan es valedero. Y si no hay lugares para mostrarse, esa gente, a dónde va a ir a subsistir? Mi temor es que perdamos todo ese talento ante la necesidad imperiosa de un medio de vida que no existe”. Sin embargo, se distanció de sus colegas y destacó la excelente relación que tiene con Lombardi, y las posibilidades que siempre le brindan desde su cartera para que haga shows en vivo.Greco dijo que, desde que la ley fue sancionada, los funcionaron no le dieron respuestas concretas de por qué se demora tanto tiempo su reglamentación. Y eso fue lo que explicó González Heredia. “Reglamentar una ley siempre lleva tiempo, sobre todo cuando involucra a diversos sectores. En una ley como esta, que envuelve a tantas organizaciones, siempre hay intereses cruzados y nuestra responsabilidad es generar consenso. Y eso lleva tiempo”, sostuvo.
Durante el mes de octubre, referentes de las organizaciones que nuclean a músicos y dueños de clubes de música se reunieron en el ministerio de Cultura, y las autoridades se comprometieron a firmar el decreto que promulgue la ley, pero no establecieron un plazo fijo. González Heredia anunció que ya está en la cartera de Hacienda, pero Greco advirtió: “El Gobierno, teóricamente, está tomándose el tiempo para sacar el decreto reglamentario de la ley, que necesita la firma del ministro de Hacienda, Néstor O. Grindeti; de Lombardi, de la Procuración, a cargo de Ramiro Ricardo Monner Sans, y del Jefe de Gobierno. Ellos dan como finalizada la situación de la reglamentación y dicen que están tardando lo que tienen que tardar, pero faltan las firmas”.“Nosotros los músicos estamos defendiendo una fuente de trabajo, no sólo para los músicos, sino para todo lo que mueve la música, que es mucho, y para que el pueblo argentino pueda tener su cultura al alcance de la mano”, concluyó Parodi.
Por una ley nacional
Como en la ciudad, a nivel nacional tampoco existe una norma que promueva y proteja a la actividad musical, pero ya hay un proyecto presentado por el senador del Frente para la Victoria Eric Calcagno –en cuya elaboración participaron los músicos autoconvocados-, que tiende a la creación del Instituto Nacional de la Música.
Al respecto, Borda cuenta que la única vez que estuvo sentada en una mesa con el ex presidente -recientemente fallecido- Néstor Kirchner fue cuando le presentaron el proyecto, que él se comprometió a sacar. “Fue realmente una reunión muy agradable. Se está trabajando hace rato y de parte del Gobierno nacional hay una buena predisposición”, afirmó.
* Publicado en www.pdpdigital.com.ar

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