El actor habló de la comedia que se estrena el próximo 11 de noviembre, de lo que lo sedujo para formar parte del elenco y de los films nacionales actuales.
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Están quienes admiran esas películas oscuras, con tramas complicadas, que exigen una atención extra por parte del espectador para poder completar su sentido. Pretenciosas, el público sabe de antemano que tendrá que poner a disposición del film no sólo las ganas de disfrutar del cine, sino más bien su capacidad para desentrañar los misterios que la película le propone. Y están quienes, al empezar a ver una semejante, cambian de canal, apagan el dvd o se quedan dormidos. Para estos últimos, y para los primeros que se quieran relajar un poco, llega Boca de Fresa, la segunda película de Jorge Zima –después de Noche en la Terraza (2001)-, una comedia protagonizada por Rodrigo de la Serna, Érica Rivas, Roberto Carnaghi, Juan Vattuone y Maria Fiorentino, que se estrena el próximo 11 de noviembre. Carnaghi repite una y otra vez que es poco pretenciosa y se ríe de sólo recordar una primera escena “desopilante” de Rodrigo de la Serna que, según él, marca el tono de la película. Roberto hace de Roberto, el tío de Oscar (de la Serna). Juntos tienen una productora discográfica en decadencia y descubren, como si fuera un milagro, que una banda noruega convirtió en hit una canción de un artista que “pertenecía a su discográfica” en los años ’70. A partir de ese momento, intentan rastrear el paradero de la banda y descubren que está en las sierras de Córdoba. De ahí en adelante, Oscar abandona la promesa de llevar a su novia Natalia (Rivas) a Miami e inicia un camino desesperado en busca del dinero, que será su salvación.
- ¿Cómo se inserta tu personaje en la película?
- Mi personaje es parte de la historia desde el principio. Es un perdedor, alguien que piensa que ha tocado el cielo con las manos con un negocio y se da cuenta de que es un chantún. Se le ha escapado un éxito de las manos y en este momento tiene la posibilidad de conseguirlo y de hacer una chantada.
Parece que a los 74 años, y después de su larga trayectoria como actor, Carnaghi está cansado de ver “tetas y culos en las pantallas”, y se queja de las pocas comedias que produce el cine argentino.
- Ya no se hacen comedias, se hacen películas cómicas, con minas en bolas, en la playa, con tipos que se las quieren fifar. Es increíble. No digo que esta sea una comedia desopilante, porque no lo es. Pero se trata de una película atípica del cine argentino de estos últimos años. “Atípica” en el sentido de que, en general, no suele haber comedia. Tenemos las de Guillermo Francella, las de Emilio Disi, o las de (Jorge) Porcel y (Alberto) Olmedo, pero no así este tipo de comedia, con un toque doloroso. Yo diría que Boca de Fresa está en tono de comedia dramática. No es que nos hagamos los cómicos. Lo que pasa es que la situación es graciosa. En cualquier película u obra de teatro, lo importante es la situación, más allá de si el actor es más o menos gracioso.
- El guión es de 2002. ¿Por qué se empezó a rodar, recién, en marzo del año pasado?
- La película me la propusieron en 2002. Yo estaba desde el comienzo en este proyecto, que se iba a hacer en San Luis, por toda una movida que había para ir a filmar ahí. Ya estaba lista para filmar, con otro elenco, pero como hubo algunas presiones, Zima decidió retirarse, hasta que, finalmente, se concretó esta última fecha.
- ¿Y qué pasó a lo largo de esos siete años?
- Zima me siguió llamando y yo le seguía diciendo que sí, pero no se concretaba. La película ya es una historia de vida de un tipo que viene remándola con un proyecto hace ocho años. Si después de tanto tiempo sigue pensando que la película es válida, que le puede interesar a la gente y que tiene actualidad, es porque está convencidísimo, de lo contrario hubiera hecho otra cosa. Y, ¿cómo le voy a decir que no?
- ¿Qué te sedujo de la película para aceptar hacerla?
- Primero me gustó la historia. Es una historia chiquita, que no pretende ser nada del otro mundo. Tiene la pretensión de contar un tema muy vinculado a la gente de las discográficas, porque Zima tiene una y conoce del tema. Y después me gustaron los actores con los que iba a trabajar y el director. Yo ya había visto su película anterior y hablé con él.
- ¿Cómo viviste todo este año de grabación?
- Se vivió un muy buen clima. Con Érica no filmé. Filmé con Rodrigo y con María. Yo siempre aporto mi granito de arena en la medida en que el director me lo permite. Y eso es algo que con Jorge Zima y con los actores lo hicimos. Está bueno que vos puedas proponer cosas, en base a lo que uno cree que el personaje puede ser, sin cambiarle todo el libro al director.
- ¿Qué le dirías al público que espera ver Boca de Fresa?
- Le diría que va a ir a ver una buena película, con una historia que no es habitual; que va a conocer un tema y que hay buenos actores, y que se va a reír un poco, con una muy buena comedia Argentina.

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