25 de septiembre de 2010

¿Una pin up girl?

“Recuerda: Miente, engaña, roba y escucha música heavy metal”, le dijo el diablo a Bart Simpson en un capítulo de la serie estadounidense y ella lo adoptó para su nick del Messenger. Desafiante, esta suerte de máxima haría pensar que Raquel Villar es una “chica pesada”. Pero esta joven de 19 años, de pelo rubio teñido, flequillo tupido y ojos delineados no habla ni de mentiras ni de engaños ni de robos; sólo –y mucho- de heavy metal y de bandas de ese ambiente como Motorhead, Iron Maiden y Pantera.

Dice que nada le gusta tanto como la música y, en los ratos libres que su trabajo en la cadena de panaderías El sabor artesanal le deja, toma clases de batería. Pero su tiempo de ocio es corto. Trabaja nueve horas diarias, con un franco semanal y rotativo que trata de dedicárselo a su familia y amigos. Sin embargo, a pesar del cansancio con el que llega a la noche a su casa de Quilmes, ni piensa en dejar el trabajo en el negocio, ya que vive con su padre, y fue su independencia económica la que hizo que la “tolerancia cero” que él le tenía deviniera en una buena relación entre ambos.

Trabajo, música y amigos son un combo corriente en la vida de Raquel. “Intento repartir el tiempo en todo lo que me gusta. Me las ingenio para salir porque, si no, no tengo vida social, más que la que me proporciona el laburo. Pero hay veces que termino rendida y no hago nada”, cuenta un tanto resignada. Sin embargo, las veces que sale un sábado a la noche, elige “barcito tranqui, con buena música; un recital; o una gran reunión, con asado” y varias guitarras en las manos de sus tantos amigos músicos.

En los encuentros, suenan el “Flaco” Spinetta, ACDC, Led Zepellin y mucho Redonditos de Ricota. Porque como dice, “Pappo es su dios y los Redondos, su pasión”. Y asegura que ese es el estilo de música con el que se siente más a gusto, sobre todo, porque siempre se relacionó “con gente del palo”. Sin embargo, es una seguidora del heavy metal y del rock progresivo un tanto especial. En su vestuario de todos los días, no hay ni remeras con el nombre de bandas ni cueros ni muñequeras. Nada de eso. Jeans, zapatillas, remeras clásicas o algún que otro strapless son sus preferidos. “Para vestirme, siempre fui bastante normal, si se quiere. No creo que el estilo de música tenga que ver con tus trapos. Hay que estar seguro de uno mismo y no llamar la atención con ropa y/o accesorios”, afirma.

Deducción sencilla, si no intenta hacerse notar a través de la ropa o de los accesorios, entonces Raquel es una chica segura de sí misma. Atrevida y sugerente, su tatuaje en el brazo derecho de una pin up girl -una mujer de calendario de los años ’60- parece ser un fiel reflejo de su personalidad. Sin embargo, a su pesar, llega a reconocerse egocéntrica y dice que es una actitud que, muchas veces, intenta ocultar. “Yo trato de buscarme todos los días. Creo que no soy algo definido en cuanto a persona. Nunca te definís, creo. Pero hay cosas que uno intenta cambiar y no puede. El ego, por ejemplo”, confiesa y dice que siempre fue así, pero que ahora de grande se le nota mucho más.

Y en esa búsqueda diaria, se inscribe la de su vocación. Desde que terminó el secundario, pensó en estudiar Ingeniería en Sistemas, Psicología y Magistrado. “Pero todavía necesito aclarar muchas cosas. Lo único que tengo claro es que la música es mi vida”, concluye.

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